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Políticas antinatalistas

16 Abr

En China la norma es: papá, mamá y un niño o una niña. Sin hermanos. Es la política del “hijo único”.

Un control demográfico que nació en forma de ley en 1979 y que algunas familias han decidido no seguir.

El problema es que tener más de un hijo significa infringir la ley y conlleva una vida de calvario para aquellas parejas que deciden saltarse la política gubernamental.

Niños negros”. Así llaman en China a los nacidos en la ilegalidad. Ilegales por no ser el primer y único hijo de una pareja, máximo autorizado por el Estado para controlar la población. El país más habitado del planeta registra hoy a 1.340 millones de personas. Una cifra inferior a la realidad, si sumaran los clandestinos.

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Políticas natalistas

16 Abr

Voy a insertar el artículo que hemos leído en clase acerca de las medidas que se adoptan en Noruega para favorecer el aumento de la natalidad. En ese paía, no solo han conseguido que la tasa de fecundiadad haya alcanzado el 1,95 (en España es 1,38) , sino que además el 80% de las mujeres trabaja fuera de casa y el 44% de los puestos en los consejos de administración de sus grandes empresas está ocupado por mujeres.

El paraíso de la conciliación está en Noruega

Apoyo económico y social a las familias. La receta de los países nórdicos para fomentar la igualdad y la conciliación de la vida laboral y familiar pasa por invertir.

En Noruega, la ley otorga a la madre 46 semanas de baja con el 100% del sueldo -o de 56 semanas con el 80%-, además de reservar 10 semanas solo para el padre. Un periodo que a partir de julio se ampliará 12.

El país estudia dividir la baja por nacimiento en tres partes: una para la madre, otra para el padre y otra a elegir por cualquiera de los dos. Un sistema dirigido a potenciar la participación masculina en el seno familiar que ya funciona en Islandia.

Ese país otorga a las familias una prestación económica por cada hijo de 125 euros al mes, hasta la mayoría de edad.

Una ayuda a la que se añade un amplio programa de guarderías públicas y subvencionadas, con las que el Gobierno garantiza una plaza a todos los menores. Si se prefiere no llevar al pequeño al jardín de infancia, la familia tiene una prestación de un máximo de 5.000 euros por niño y año (hasta que cumplen tres). El equivalente a lo que costaría una plaza en esos centros. Y es que los padres pueden coger tres años de permiso sin sueldo para cuidar a los niños. Eso sí, entre la incorporación de la mujer al trabajo tras la maternidad y una nueva baja por nacimiento tienen que pasar seis meses.

Pero la conciliación llega hasta otros índices. La ley noruega da a los padres seis meses de permiso pagado si uno de sus hijos está hospitalizado. Además, todos tienen 20 días al año para quedarse en casa si sus retoños están enfermos.

Fuente: El País, 28 de abril de 2011